Luego lo vendí.
La primera mañana en mi nuevo apartamento con vistas al río, preparé el café equivocado a propósito.
La bebí descalza junto a la ventana mientras la luz del sol calentaba mi piel.
Sin moretones.
Sin miedo.
Luego lo vendí.
La primera mañana en mi nuevo apartamento con vistas al río, preparé el café equivocado a propósito.
La bebí descalza junto a la ventana mientras la luz del sol calentaba mi piel.
Sin moretones.
Sin miedo.